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Trailer de Nine

A falta de una semana para su estreno (limitado) en Estados Unidos, descubrimos un nuevo y espectácular trailer del retorno de Rob Marshall a los musicales. Reparto de lujo con nuestra Penélope a la cabeza, "Nine" promete hacernos disfrutar de lo lindo.
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Crítica de Lluvia de Albóndigas

El nuevo intento de Sony por hacerse un hueco en el mercado de la animación 3D es esta comedia gastronómica de aventuras, no demasiado nutritiva pero ciertamente golosa, especialmente en una segunda mitad francamente entretenida.
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Crítica de Heartless

Como prometimos hace unos días, publicamos la reseña de Heartless, triste película de terror que demuestra una vez más la mala suerte de Jim Sturgess con sus papeles. Muy, muy por debajo de lo esperado, la película se convirtió en uno de los más decepcionantes estrenos de Sitges '09..
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UPDATED! Primeras imágenes de Iron Man 2

A falta de poco más de 150 días de su esperado estreno, por fin tenemos las primeras imágenes de "Iron Man 2", secuela de la lograda adaptación que hace apenas dos años dirigió Jon Favreau con un portentoso Robert Downey Jr. como Tony Stark. Ambos repiten, acompañados por otro resucitado de lujo: Mickey Rourke.
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Crítica de Thirst

” Probablemente sea la peor película de Park Chan-wook, pero a nosotros, la historia de vampiros que nos presenta con "Thrist" nos ha encandilado. Notable visión de los míticos chupasangres desde un punto de vista alejado a los ejemplos que pululan actualmente por cartelera...

Los Crímenes de la Calle Morgue

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Crítica de Saw VI

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Crítica de Planet 51

” El gran éxito de la semana se llama Planet 51, toda una sorpresa en taquillas. Dirigida por un tándem español, la cinta no está a la altura de Pixar, obvio, pero sí al de sus competidores, lo cual ya es decir mucho. Entretenida opción para tener a los críos entretenidos.
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Crítica de "In the Loop", por el Capitán Spaulding

19:14 Publicado por: Capitán Spaulding 0 Respuestas

Como suele suceder en no pocas ocasiones, las series televisivas del Reino Unido tienden a quedarse demasiado pequeñas para contener todo su potencial, por lo que se ven ampliadas en formas de secuelas, capítulos especiales, remakes o, directamente, adaptaciones para la gran pantalla. Sucedió hace apenas unos meses con "La Sombra del Poder", y ahora le toca el turno a "The Thick of It", hilarante parodia sobre el mundo de la política que fue duramente criticada por el gobierno británico al descubrir que, muchas veces, sus tramas se basaban en contribuciones de antiguos políticos (anónimos). Solución: casi dos horas a pantalla grande de la mano de BBC Films y de un reparto lo suficientemente atractivo para despertar la curiosidad de más de uno, con todo un James Gandolfini en sus filas.


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Crítica de "Bienvenidos a Zombieland", por el Capitán Spaulding

19:52 Publicado por: Capitán Spaulding 8 Respuestas
Con un buen puñado de alabanzas (estadounidenses) bajo un brazo, y el premio del público en el pasado festival de Sitges en el otro, llega a nuestras carteleras la (pen)última sensación revienta-taquillas, un “Bienvenidos a Zombieland” que, sólo en los EEUU, lleva amasados la friolera de 70 millones de dólares habiendo costado poco más de 20. Todo un éxito teniendo en cuenta el género en que nos encontramos.
Jesse Eisenberg (a quien habremos visto antes, por fin, en “Adventureland”), Woody Harrelson, Abigail –Miss Sunshine- Breslin y la supersalida Emma Stone protagonizan una comedia con zombis que dirige el prácticamente desconocido Ruben Fleischer, y que trata la típica lucha por la supervivencia humana desde la comedia y la parodia de clásicos, derrochando sano humor a base de cerebros destrozados, huidas trepidantes y estudios sobre el existencialismo juvenil.

Que a estas alturas se tenga la esperanza de encontrar una película de zombis (o infectados) original es una utopía tan grande como el creer que la crisis económica actual acabará con la llegada de la Navidad. El género, muy apreciado por otra parte, ha sido explotado en prácticamente todas sus facetas a lo largo y ancho de sus casi ochenta años de vida, por lo que hoy en día la gracia reside en introducir conceptos propios de otra clase de cine en él, como son el humor o, algo más atípico, el estudio social (por así llamarlo) más cercano al cine indie o las peripecias de auteur de la casa Apatow -el mero hecho de que compartan escena tanto Eisenberg (actor cómico muy joven salido de la televisión) como la joya en bruto Breslin ya da buena muestra de ello.
Ambos ingredientes, aunque sobre todo el primero, son los objetivos de "Zombieland", que se podrían resumir en repetir por enésima vez la misma historia desde la frescura de un enfoque relativamente novedoso. Porque si bien ya habíamos disfrutado de algún que otro horror-comedy-with-zombies, lo cierto es que en raras ocasiones lo habíamos hecho desde el punto de vista más comercial y americanizado, o lo que es lo mismo, valiéndose de las tres normas que parecen imperar en Hollywood cuando de una producción así se trata: que la acción jamás abandone un papel protagónico, que siga la corriente y el tono de las comedias post-adolescentes recientes, y que lance algún que otro puñal a un género, una clase social, o celebridad. De esas tres premisas se aprovechan Fleischer y compañía hasta su extenuación, lo que lleva a 90 minutos adictivamente divertidos, en ocasiones sobresalientes, de una aventura de ritmo constante y sumamente estudiado, cuyo último interés reside en saber cómo concluirá.
Lo que importa es ver la siguiente hazaña de sus héroes, la próxima patochada, un nuevo caso de tensión sexual entre protagonistas. Y el director es plenamente consciente de ello.



Por eso, "Bienvenidos a Zombieland" brilla gracias al todopoderoso tándem masculino, con un Woody Harrelson absolutamente delirante y de química perfecta con Jesse Eisenberg, cuyo personaje parece haber empollado a conciencia la "Guía de Supervivencia" de Max Brooks; gracias a las tretas de las engañosamente adorables chicas que completan el reparto; y gracias a una primera hora de metraje donde no sólo acción, humor y evolución de personajes se antojan notablemente engarzados, sino que cuenta con veinte de los mejores momentos cómicos de la historia reciente del cine.

Ahora bien, lo difícil del tinglado supone aguantar el mismo ritmo a lo largo de toda la película, y en esta ocasión se percibe cierta sensación de desinflado general conforme el prescindible entramado se adentra en su clímax. Curiosamente (o no) esta es justamente la parte en que "Zombieland" abandona casi en su totalidad el humor del que ha ido haciendo gala hasta el momento, y centra sus esfuerzos en la acción pura y dura tanto como en el desarrollo de la trama, dejando por tanto una de las tres normas imperativas de lado y a la vez la que mejor funcionaba: el humor.
Y es que ante casos como el que nos ocupase descubre que el cine, a fin de cuentas, no es más que un juego de equilibrios.

Pese a dicho borrón, no cabe duda de que "Bienvenidos a Zombieland" es una comedia sumamente entretenida y válida para todo el mundo, de su ritmo compacto y regular al que ayuda una duración de lo más comedida y un humor francamente acertado. La sola presencia de un Harrelson estelar ya bastaría para catapultar la película a la categoría de comedia del año, pero no contenta con ello, se reserva una sorpresa con las iniciales B.M. que le sirve para alcanzar, literalmente, la gloria.
Pocas veces un servidor se ha reído tanto en un cine, y aún menos sabiéndose un mero asistente más a la comunión de risas que se vivió en la festiva presentación de la cinta en Sitges '09. Lástima de esos pequeños fallos que impiden que nuestro recorrido por Zombieland sea perfecto.
8/10

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Crítica de "Adventureland", por el Capitán Spaulding

16:51 Publicado por: Capitán Spaulding 2 Respuestas
Hasta ahora conocíamos a Greg Mottola por su sorprendente debut como director en cierta comedia estrenada bajo el protector paraguas de Papá Apatow y titulada "Supersalidos". Las excelentes sensaciones que dejó la película en cuestión fueron suficientes para encumbrar a todo su equipo a la práctica canonización por lo que ahora, dos años más tarde, Mottola estrena su segundo largometraje basado esta vez en su propio guión.
Con algo de retraso (en EEUU ya se encuentra en DVD) llega por tanto a nuestras pantallas "Adventureland", historia sobre jóvenes, amores y trabajos de verano de mala muerte ambientada en el verano de 1987, que sirve para descubrir el lado más tierno del director y, de paso, para presentar a Jesse Eisenberg semanas antes del estreno de "Bienvenidos a Zombieland" (doy por hecho que Kristen Stewart no necesita presentación alguna).

Lo primero que se percibe al comparar "Supersalidos" y "Adventureland" es que, justamente, son dos películas totalmente incomparables: cualquiera que se acerque a la que ahora nos ocupa esperando risas, mofas e hilarantes situaciones propias de Rogen y compañía quedará ampliamente defraudado.
Y es que haciendo gala de una sensibilidad inesperada (seguramente fruto de basar su guión experiencias personales), Mottola propone un acercamiento de lo más sutil -casi meloso- a un grupo de chicos que se ven trabajando en el mismo sitio, con el consiguiente florecimiento de relaciones y estados anímicos diversos.

Freaks, geeks, antisociales, picarones y picaronas de diversa calaña, así son los personajes que pululan por el parque de atracciones que da nombre a la película, y cada uno de ellos es retratado con tantos clichés -propios del cine indie- como naturalidad y verosimilitud, muestra también del buen trabajo de Eisenberg, la crepuscular Stewart, Martin Starr y hasta Ryan Reynolds, cuya aparición alegrará la vista a más de una. De este modo, sus situaciones y/o conversaciones adquieren el mismo nivel de credibilidad, logrando que el espectador pueda empatizar de manera mucho más intensa con lo que esté sucediendo en pantalla.

Y esta es la verdadera virtud de "Adventureland". Al tratar con tanto sentido y sensibilidad (tenía que decirlo) a protagonistas y argumentos sobre el papel tan previsibles e hiperbolizados, el argumento principal de chico-conoce-chica-etc acaba teniendo un pase ya que, en el fondo, más o menos todos hemos pasado por la difícil época de inter-desarrollo juvenil propia de la aceptación social, el desperar sexual o intelectual, y el monedero vacío.


Es por ahí por donde cabe reconocerle la gran inteligencia de la que hace gala Greg Mottola: por habérnosla metida doblada y que nosotros, encima, le hayamos aplaudido por ello. Porque no hay absolutamente nada en esta suerte de fórmula matemática ("Juno" + "American Pie" cernsurado - "Supersalidos") que no se haya visto en infinidad de ocasiones y desde infinidad de puntos de vista. Y por si fuera poco ni siquiera busca hacernos reír más que en un par o tres de ocasiones, principalmente de la mano del siempre infalible Bill Hader (1).

Sea como sea, el caso es que, ciertamente, ver "Adventureland" supone sumirse en un estado de apatía más o menos constante a lo largo de unos 110 minutos que bien podrían durar días y días dada la falta de trascendencia generalizada. Y sin embargo, por su habilidad con la evolución emocional de la pareja protagonista, la voluntad por evitar casi todo atisbo de caca-pedo y la naturalidad con que podemos sentirnos identificados en las idas y venidas sentimentales del film, el segundo trabajo de Mottola tras las cámaras acaba por agradarnos, no tanto con en EEUU, pero sí lo suficiente como para no arrepentirse de verla. O quizás todo se deba a una banda sonora excelente, una puesta en escena loable, una muy interesante dirección o al positivismo generalizado que desprende prácticamente cada uno de sus minutos.
6/10


(1) Habitual secundario de las producciones Apatow y derivados: sin ir más lejos, era es el compañero de Seth Rogen en el debut de Mottola, le hemos podido ver en "Lío Embarazoso", "Paso de Ti", "Tropic Thunder", y es un fijo en "Saturday Night Live"

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Crítica de "TiMER", por EME

20:43 Publicado por: Capitán Spaulding 8 Respuestas
Ante todo, quiero pedir disculpas por no tener ni la más remota idea de cine, sólo soy una espectadora más que, hasta que me crucé en el camino del Capitán, era asidua a películas comerciales de tercera como cualquier ciudadano de a pie. Espero que para ésta y, si las hay, sucesivas críticas, sirva de aviso a navegantes, para que no me tiren todo el armamento encima... No pretendo ser una entendida en materia, pero sí entender el cine tal y como lo hacen esta pandilla de locos a los que muchos llaman frikis, pero a quienes admiro por tratar de llevar su pasión a algún puerto -que espero (y deseo) que sea bueno-.
Y quiero dar también las gracias a mi Capitán por darme la oportunidad de poner mi granito de arena en este proyecto al que dedica tanto esfuerzo y dedicación.
Ahora sí, después de enjabonar y abrillantar, nos metemos en harina, como decía uno de mis seres más queridos.

¿Te gustaría realmente saber a qué hora, minuto y segundo vas a encontrar a tu pareja ideal? Pues esa es la propuesta que nos presentó en el pasado festival de Sitges la recién estrenada Jac Shaeffer como directora de largometrajes.
Película entretenida, amena, buenrollista y divertida donde las haya, "TiMER" sirvió para que algunos de los asistentes al festival respirásemos un poco de aire fresco y viésemos alguna luz tras tanto grito, oscuridad, sangre y muerte. En definitiva, un cargador de pilas para poder continuar la dichosa semana fantástica.

Oona (Emma Caulfield, vista en "Buffy Cazavampiros" o la versión original de "Sensación de Vivir") es una ortodoncista treintañera con la obsesión impuesta por su madre (la mítica JoBeth Williams de "Poltergeist") de encontrar cuanto antes una pareja con la que compartir toda la vida, con la peculiaridad de tener que hacerlo además con la garantía que ofrece el TiMER, una especie de brazalete incrustado en la piel de los compradores que marca la cuenta atrás hasta el encuentro con su hombre o mujer ideal. Ella lo tiene implementado desde hace mucho tiempo, pero está en blanco, cosa que hace que Oona pierda la paciencia con todos y cada uno de los chicos que se van cruzando en su camino. Y es que a todos ellos, tras un corto periodo de emparejamiento, les obliga a implantarse a su vez un TiMER para poder comprobar que se trata realmente de El elegido, con el consiguiente fracaso y desilusión que le supone que el reloj en cuestión no reaccione.
Un buen día, en un supermercado, conoce por casualidad a Mikey (John Patrick Amedori, de "Gossip Girl" y "Vanished"), un chico un tanto más joven que ella, pero que va a suponer toda una rebelión contra el aparatito en cuestión. Él, después de insistir mucho, consigue quedar con ella con el consecuente nacimiento de algo más que un tonteo corriente, y eso a pesar de que sus respectivos TiMERs no hayan sonado en ningún momento. A partir de entonces, da comienzo una sucesión de situaciones tan peculiares como para que una servidora dude de vuestra capacidad de contención de risa o, directamente, carcajada.


La atractiva Michelle Borth ("Tell Me You Love Me") y el sorprendente (a la par que guapo) Desmond Harrington ("Juana de Arco", "Dexter"), completan el reparto de esta comedia que, aparte de engatusarnos con su trasfondo superficial y facilón a los que últimamente nos tienen acostumbrados las grandes superproducciones americanas, nos obsequia con toda una gama de colores sobre las diferentes relaciones interpersonales, las penurias a las que nos vemos sometidos cuando una edad (supuestamente) madura nos asalta, los problemas a los que toda una generación se enfrenta tanto personal como socialmente... vamos, una auténtica autopsia de la actual sociedad americana, aunque totalmente extrapolable a cualquier otra, con cierto toque de crítica que nos hace entrever la directora de la cinta.

Así pues, pese a parecer la típica historia ñoña y destinada a un público mayoritariamente femenino, "TiMER" hace que nos planteemos una serie de preguntas bastante interesantes sobre el miedo a la soledad, la desesperación por la falta de tiempo para encontrar a la media naranja, y sobre si prima más la opinión de un invento algo descabellado frente a lo que nos dicta en algún momento nuestro corazón.

No puedo acabar este intento de crítica sin expresar la pregunta que todos los que hayan asistido al visionado de este film seguramente se habrán hecho: ¿qué demonios pintaba esta película en medio del torbellino de vísceras, terror y sangre al que Sitges nos tiene acostumbrados? ¿Puede que después de ésta, el Festival se convierta en un reclamo para abarcar a otro tipo de público (entre el cual me incluyo, con vuestro permiso), por mucha pulserita de ciencia ficción que contenga?
Yo de momento, me quedo con el buen sabor de boca que me dejó y me sigue dejando en el recuerdo "TiMER", esperando que pronto podáis disfrutar de ella tanto como yo lo hice durante el Festival. De momento no tenemos fecha de su estreno, pero estoy segura de que si acaba asomando en nuestras salas, será una de las sorpresas de la temporada.
Esperemos que los señores distribuidores nos permitan hacerlo.
¡Hasta pronto!
8/10

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Crítica de "New York, I Love You", por el Capitán Spaulding

16:05 Publicado por: Capitán Spaulding 0 Respuestas
Concebida como imposible secuela de "Paris, Je T'Aime", "New York, I Love You" reúne diversas historias paralelas ubicadas en la ciudad de la gran manzana, protagonista secundaria de todas ellas.
En relación a la versión francesa, para esta ocasión se pasa de 18 a unos diez fragmentos, dirigidos cada uno por directores de muy diversa fuente y protagonizado por actores de la talla de Bradley Cooper (omnipresente en nuestras carteleras), Natalie Portman, Drea de Matteo, Ethan Hawke, Orlando Bloom, Christina Ricci, Shia LaBeouf o Julie Christie entre muchos otros. Vamos, casi nada.

De la mano de tan interesante reparto, se van sucediendo en pantalla cuentos de hadas, de soledad, amor, magia, obsesión y melancolía, en una suma total que logra plasmar en pantalla las sensaciones que la ciudad de que nunca duerme debe transmitir a quienes la viven o visitan.
Y es justamente aquí donde tal vez resida el principal de los logros de "New York, I Love You". Natalie Portman, Fatih Akin, Brett Ratner y los demás directores han conseguido, con sus minipelículas, dotar a la ciudad neoyorquina de un alma de ciudad mágica, viva, tal y como la conocemos ya sea por vía cinematográfica o turismo puro y duro. Y lo que es más importante, han logrado diferenciarla de una ciudad como París, protagonista de la anterior y que, aunque radicalmente distinta, comparte sobre el papel varios adjetivos con Nueva York, por lo que se corría el riesgo de confundir conceptos (y, por consiguiente, películas).

Ahora bien, como es de esperar en propuestas tan fragmentadas, el interés del espectador durante el visionado de "New York, I Love You" va yendo y viniendo como si de los ojos del Guadiana se tratara. Ciertamente, es de agradecer la reducción de cortometrajes que componen la cinta en relación a su hermana gala, aunque ello suponga a la vez uno de sus más flacos puntos. Y es que si en aquélla cabía la esperanza de cambiar de relato a los dos minutos cuando no convencía, ahora si uno de ellos cae en desgracia no queda otra que esperar pacientemente a que concluyan sus más o menos diez minutos... y si da la casualidad de que se enlazan un par de desafortunados capítulos seguidos, la montaña se hace difícilmente superable.
En definitiva, a la película que nos ocupa le pasa lo mismo que a su predecesora, pero de manera potenciada. Que se reduzca la cantidad de historias permite al espectador cierta relajación que lo ayuda a entrar más en el juego de cada una de ellas, conocer mejor a sus personajes y simpatizar de manera más intensa con ellos. Pero del mismo modo, corre el riesgo de sentir de manera mucho más vívida sus debilidades (argumentales o artísticas), que surgen inevitablemente al meter en un mismo saco a cineastas de tan distinta calidad y método.
Por citar un par de ejemplos, mientras que la parte a cargo de Brett Ratner (sí, sí) resulta tan divertida como malévola la de Yvan Attal, la parte de Natalie Portman es un sensiblero cuentecillo que no logra encontrar los sentimientos que busca, y el de Fatih Akin resulta tan previsible como intrascendente.


Así y todo, "New York, I Love You" se antoja como una propuesta tan vacua (en el fondo poco aporta, pero quien esté libre de pecado hoy en día, que tire la primera piedra) como disfrutable; una película de lo más divertida y entrañable, ideal para viajar mentalmente a la Gran Manzana y disfrutar con sus variopintos personajes, desde la pareja de desconocidos enamorados, al matrimonio que busca reactivarse, el pintor solitario o el músico soñador. Con sus más y sus menos, acaba descubriéndose tan mágica como en su día lo fue "Paris, Je T'Aime", y con la dedicatoria final a Anthony Minghella (guionista de uno de los relatos) acaba por poner el vello de punta, significando el punto final a 110 minutos de lo más conmovedores.
Ideal intrascendencia.
6/10
Por cierto ¿Soy yo, o Shia LaBeouf se parece cada vez más a su padre (Indiana Jones)?

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Crítica de "Malice in Wonderland", por el Capitán Spaulding

17:18 Publicado por: Capitán Spaulding 0 Respuestas
Especialista en cintas de acción (dos de sus cinco películas son protagonizadas por Jean-Claude Van Damme, y una por Wesley Snipes), Simon Fellows cambia totalmente de registro con el estreno de "Malice in Wonderland", donde el clásico cuento de Lewis Carroll se adapta a las calles de un barrio de Inglaterra de hoy en día. Con un presupuesto muy contenido y distribución aún menor, la propuesta es la enésima en buscar sitio como la nueva película indie -made in Britain- del momento, y para ello se hace poseedora de todo lo necesario: actores de segunda fila pero con gran potencial, montaje acelerado y colorista, banda sonora apropiada y esa pinta de cine un poco underground que tan bien queda. El problema es que lo que le falta, al final, es la brillantez necesaria para despuntar, quedando todo en una genial premisa pero de desigual desarrollo.

Uno de los principales fallos de "Malice in Wonderland" reside justamente en una de sus dogmáticas apuestas, su montaje typical british. Desde hace unos años (me atrevería a decir que debido a la irrupción en el panorama cinematográfico de Guy Ritchie y Danny Boyle) parece ser que las películas de autor inglesas, y europeas en general, tengan que agotar los sentidos del pobre espectador convirtiéndose en videoclips de hora y media.
Ahora bien, para que un ejercicio tal convenza al cien por cien, debe ser absolutamente brillante en todos sus sentidos, incluyéndose guión, ritmo, clímax y actuación. Si no, se corre el riesgo de no superar la barrera de los primeros veinte minutos (más o menos), que es justamente lo que le ocurre a la película de Fellows.
Unos actores más que eficaces y una puesta a punto interesante no bastan para mantener activa la atención del público, que acaba por desinflarse pasado el primer tramo de cinta al adoptar, ésta, un ritmo más bien irregular. Avanzando a trompicones, "Malice in Wonderland" peca de precipitarse puntualmente para detenerse en exceso al momento siguiente, alargando conceptos sin necesidad, quizás como intento de otorgar cierta aura de profundidad (véanse las numerosas escenas en el coche del relojero, fácilmente reducibles).
Tras la sorpresa inicial, al espectador sólo le queda por tanto ir pensando en las semejanzas entre película y libro, ya que aunque aquí y allá siguen despuntando momentos logrados (la escena del juicio), la primera no logra conectar en ningún momento ni provocar emoción alguna, como tampoco lo hizo en su día la versión animada de Disney(1).

Ciertamente, ver a Maggie Grace como Alicia resulta de lo más curioso (cómo la echamos de menos en "Lost"), y tanto ella como el resto del reparto realizan un trabajo correcto, tanto como una banda sonora que se muestra acorde con la bipolaridad rítmica de la película. Si a ello le sumamos algún que otro gag resultón, la película se hace medianamente llevadera durante toda su parte central, pues si bien existen, no todos los minutos son de sopor absoluto y su exigua duración evita el colapso neuronal total.
De este modo, si se resiste despierto, se obtiene la recompensa de un final que reactiva tanto las buenas sensaciones iniciales como el interés del espectador, aunque sea haciendo uso de la lágrima fácil.
Huelga decir que no son motivos suficientes para recomendar la película, pero entre ellos y el encomiable atrevimiento de siquiera pensar en un proyecto de este calibre (en qué estarán pensando los consejeros de director y guionista), "Malice in Wonderland" merece, por lo menos, el beneficio de la duda, y de seguro será adorada por los más incondicionales de Carroll, entre los que reconozco no incluirme.
Por ello, se lleva un magnánimo aprobado, a la espera de vuestros pareceres si lográis haceros con ella.
5/10

(1) ¿No será que ciertas obras es mejor no tocarlas? Veremos qué hace Burton con su versión en preparación

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Crítica de "Si la cosa funciona", por John Blutarsky

12:40 Publicado por: John "Bluto" Blutarsky 4 Respuestas
Lo digo de entrada: a estas alturas Woody Allen podría grabar durante hora y media a un mandril comiéndose sus liendres y aún así se merecería todos nuestros respetos: un cineasta que ha entregado a lo largo de su carrera tal cantidad de obras maestras ahora puede permitirse ya lo que le dé la real gana y ninguno de nosotros es quién para opinar si "debería volver a hacer aquello o lo otro" o "debería bajar el ritmo de producción, que si no se nos quema".
Eso no quita, claro, que sus dos últimas películas antes de "Whatever Works" puedan haber sido un par de buñuelos de tal magnitud que esta nueva, retorno a Manhattan y al humor judío, se reciba como agua de mayo. A mí poco me importará que haga más de diez años que entregó su última gran obra maestra ("Desmontando a Harry", 1997) si sus comedias "menores", como lo es esta, son tan divertidas y desprejuiciadas.
Pero como decía, para ello ha tenido que volver a su ciudad natal y retomar algunas de las constantes que parecían perdidas desde "Melinda y Melinda" (2004) -en especial su mitad cómica-, pero despojando el conjunto de cualquier carga más o menos narrativamente inquieta para volver al esquema que tan bien funcionaba en la inmensa "Maridos y mujeres" (1992), esto es personajes que entran a escena de repente, giros cómicos encuadrados en temas muy serios y un ligero toque screwball absolutamente delicioso.
Por supuesto "Whatever Works" no es tan compleja como "Maridos y mujeres", o como otros ilustres ejemplos ("Annie Hall" -1977-, "Hannah y sus hermanas" -1986-), pero como aquellas nos presenta una galería de personajes de relaciones sentimentales algo caóticas, todos ellos estupendamente dibujados, con trazo más fino o más grueso, y en un entorno urbano muy determinado.


Y también nos resulta familiar la relación que se establece entre ese "adorable hijoputa", neurótico, pretendido autodestructor, misógino, pesimista e hipocondríaco que resulta Boris Yellnikoff, interpretado por Larry David, y la encantadoramente ingenua hillbillie Melody de Evan Rachel Wood. Porque reconocemos en Larry David al mismo Allen, personaje y persona. A ese Allen intelectual que no puede rendirse al torbellino de inocente analfabetismo cultural (las referencias artísticas que maneja -jazz, música clásica, el cine de Bergman- suelen estar marcadas a fuego en el carácter de sus protagonistas) y seductora inocencia de la jovencita de turno enamorada hasta las trancas, llámese Melody, llámese Tracy (Mariel Hemingway en "Manhattan", 1979), llámese -glups- Soon Yi.

Se hace necesario volver a Larry David para hablar de lo que es el mismo centro de la película. Los fanfatales del cómico neoyorkino (a David me refiero) llevábamos años preguntándonos por qué demonios nunca había sido convocado por el director para protagonizar una película suya (sobre todo teniendo en cuenta que ya habían trabajado juntos en brevísimos papeles en "Días de Radio" -1987- y el fragmento correspondiente en "Historias de Nueva York" -1989-), ya que David resulta el perfecto alter-ego para trasladar las neuras, rabietas e inquietudes dando, a su vez, un aire muy personal al personaje, de modo que Boris Yellnikoff resulta la síntesis perfecta entre las dos personalidades.
Y así Allen le da rienda suelta convirtiéndole en el narrador de los sucesos, haciéndole hablar a cámara, rompiendo la "cuarta pared" para interpelarnos a los espectadores, concretamente a los que estamos en el cine, juego metacinematográfico que se amplía al hecho de que el resto de personajes "no ven" al otro lado de la pantalla, de modo que creen que Yelnikoff está hablando solo. Y solamente nosotros nos sabemos cómplices de lo que nos cuenta.


El resto de personajes le sirven al realizador como catalizador de su crítica hacia una cierta fauna urbana, pero también es verdad que se le puede achacar un cierto simplismo ideológico en su crítica contra las clases acomodadas, la bohemia neoyorkina trasnochada y especialmente el fanatismo religioso, y que el vitriolo que rocía sobre los personajes esté bastante aguado.

Al final, no obstante, el mensaje queda claro: la vida es una caótica amalgama de acontecimientos y giros caprichosos, así que lo mejor que se puede hacer desde nuestra gusanil existencia es conformarnos con lo que nos venga, siempre que la cosa mínimamente "funcione".
"Whatever Works" es una película ligera y con pocas pretensiones, y no deja de ser hermana muy menor de los logros allenescos en su terreno, pero es de verdad encantadora, muy divertida y realmente elegante (sus guiones tendrán sus más y sus menos, pero nadie puede atreverse a negar que Allen siempre ha sido un realizador exquisito).
Y sinceramente la prefiero a la espesa gravedad de "El sueño de Cassandra" (2007) o el exotismo sentimental mal digerido de "Vicky Cristina Barcelona" (2008).

6'5/10

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Crítica de "Jennifer's Body", por el Capitán Spaulding

13:00 Publicado por: Capitán Spaulding 17 Respuestas
Quiero creer que las intenciones de Diablo Cody a la hora de parir el guión de "Jennifer's Body" eran nobles. Espero que su idea original era la de ironizar sobre la sociedad teen actual y las muchachas adolescentes en pleno desarrollo, haciendo especial hincapié en las series y películas de niños hormonalmente exaltados que últimamente pueblan todas las cadenas televisivas. Del mismo modo, me gustaría pensar que, en su cabeza, el resultado final iba a ser una ajustada mezcla entre esa clase de cine y el horror-teen más inofensivo (quizás también pasado por el punzante prisma de la parodia), y que la culpa de todo es de su directora (Karyn Kusama, autora de "Aeon Flux"...), o del montaje final, o vaya usted a saber.
Ahora bien, lo cierto es que no sé si nada de esto es verdad, y quizás puede que la galardonada ex-stripper reconvertida a guionista se haya estado partiendo de risa, a costa de sus futuros espectadores, con cada línea de su nuevo libreto. Desde luego, viendo el resultado final, eso es lo que parece.

Difícil resulta hablar de "Jennifer's Body" sin emplear un lenguaje soez ni dejarse llevar por el calentón (de rabia, malpensados) que provoca el visionado de semejante horror cinematográfico, dispuesto a arrebatarle el premio a peor película de la década a toda una "Dragonball Evolution".
Podemos empezar por su ridículo argumento, a caballo entre un episodio de un mal exploit de "Dawson Crece" y el más triste de los estrenos televisivos de terror-para-toda-la-familia tan del gusto de Antena 3 y compañía.
Plagada de personajes y situaciones idiotas, la cinta trata de la amistad entre dos amigas colegialas chupiguays de la vida: una guapa y tonta (Megan Fox), la otra menos guapa pero igual de tonta (Amanda Seyfried); una más salida que el canto de una mesa, la otra angelical con su noviete (tonto) de colegio. Tienen sus problemas de (falta de) madurez, se preocupan más por el culo del compañero de clase que por la sociedad en que viven, y se lo pasan de rechupete habida cuenta de su condición de BFF (Best Friends Forever). Un buen día deciden ir a un concierto (la más guapa quiere enrollarse con el cantante, tan guapo y tonto como ella) y ahí la cosa se tuerce, ya que un incendio acaba separándolas. Mientras la menos guapa y tonta vuelve a casa, la más guapa y tonta desaparece y no vuelve a dar señales de ¿vida? hasta bien entrada la noche, cuando se presenta empapada de sangre y con un aspecto más bien demoníaco...


Por mucho que un servidor no quiera ir más allá para no desvelar demasiado de tan apasionante trama, si alguien espera cierto atisbo de argumento paranoico en plan '¿será Fox un zombie/drácula/whatever, o todo es fruto de la imaginación de Seyfried?', que descarte tales ideas por completo: se descubre a los cinco minutos. A Cody & Kusama no les importa lo más mínimo esa posible línea argumental, y la única sorpresa (por así llamarla) que se reservan reside en saber qué sucedió exactamente tras el incendio, en lugar de en saber si efectivamente pasó algo.
En vez de ello, "Jennifer's Body" emprende un derrotero tan desconcertante como fallido, buscando ser "Juno" y "Drácula" al mismo tiempo pero acabando por convertirse en un engendro soporífero, previsible, intrascendente y lo que es peor, pedante a matar.

A nivel argumental pues, no hay nada que pueda llamar la atención a cualquier espectador maduro (y por maduro entiéndase de edad mental superior a los 14 años), quien tras los primeros compases de cinta comenzará a mirar su reloj con cada vez más empeño, deseando controlar el tiempo para salir cuanto antes de la sala.
Y lo mismo puede decirse de su aspecto formal. Siguiendo la tónica de la más ruinosa televisión, "Jennifer's Body" no esconde ni un solo plano digno de mención, y se presenta con un montaje demencial en un conjunto que, de verdad, podría pasar tranquilamente por uno de los programas midseason de Disney Channel.
Aunque evidentemente, ésto último no tiene razón de ser: Cody es una guionista inteligente, picante y adulta, por lo que su película tiene que dirigirse a un público adulto sí o sí. Ahí están su malsonante lenguaje, la explicitud de alguna de sus escenas, y la presencia de Megan Fox (insoportable y definitivamente pésima actriz) para contrarrestar la ristra de zackefrons y hannamontannas que pululan por la pantalla. Mientras el público se pregunta si esa mirada perdida y boca desencajada son fruto de algún subidón o de serios problemas mentales, la otrora musa de Michael -Hitler- Bay hace gala de todas sus armas para calentar al más salidorro de la sala, en un triste ejercicio de mujer-objeto al que nada ayuda su chillona compañera de reparto. Ambas actrices encarnan a unos personajes realmente odiosos por su galopante imbecilidad, pasotismo e infantilismo, cualidades de las que no se salva prácticamente nadie en la cinta. Y lo más grave de todo ello es que, aun así, de sus boquitas salen tanto referencias míticas ("Evil Dead") como despreciables comentarios mordaces sobre elementos de la (in)cultura actual, de los que Diablo Cody pretende hacer mofa cayendo por su propio peso.
Y es que "Jennifer's Body" no es una parodia, sino una película más del mismo género, por mucho que le pese.


De nada sirven las despectivas críticas al éxito de Maroon 5 y similares (a los que acusa de ser famosos sólo por aparecer en terribles bandas sonoras) si el propio trabajo cuenta con una de las más pésimas selecciones musicales que un servidor recuerda, tanto por su desatino en relación a la imagen a la que acompañan como por la impersonalidad de sus canciones. Tampoco vale que se critiquen los clichés del cine de terror o de colegios, cuando "Jennifer's Body" acaba transformándose en el peor ejemplo de ambos géneros. Y así podríamos estar todo el día.

De todo el desaguisado que suponen los insufribles 100 minutos de "Jennifer's Body", sólo pueden salvarse dos aspectos tan nimios como esperanzadores. Por un lado la presencia de un J.K. Simmons absolutamente genial, y por el otro la escena más bien tórrida del cacareado beso entre las dos actrices, suficiente para alcanzar la categoría de película R en EEUU y por tanto curiosa manera de evitar que la película llegue al único público que debería verla. Ojalá no la vea nadie y corra la misma suerte que Álex Angulo le dedica a un moribundo en los primeros compases de "El Día de la Bestia".

Seguramente, de los que han leído hasta aquí habrá quien crea que este comentario no es más que la rabieta de un niñato tan pedante y gafapastoso como las propias ínfulas de la película que nos ocupa: ahora lo más cool es decir que "Juno" es una mierda, y todo el mundo (profesional o no) reniega de ella. Pues bien, desde La Casa seguimos defendiéndola y teniéndola en muy buena consideración, y nos alegramos cuando recibió el Oscar al mejor guión original. De hecho, tenía gran interés por saber si el éxito de Diablo Cody era fruto de un día, o más bien suponía una potencial garantía de calidad. Ahora, lo tengo mucho más claro. Y es que "Jennifer's Body" es uno de los más insultantes, enervantes y, sobre todo, tristes espectáculos cinematográficos a los que he podido asistir en los últimos años.
1/10 (por la escena del beso)

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Crítica de "Hazme Reír", por el Capitán Spaulding

13:15 Publicado por: Capitán Spaulding 4 Respuestas
Sin apenas tiempo para digerir la recién estrenada "Año Uno", la factoría Apatow vuelve a la carga con "Hazme Reír" ("Funny People" en su versión original), película que escribe y dirige el propio Judd Apatow y que cuenta con un reparto encabezado por, ojo, Adam Sandler, Seth Rogen, Leslie Mann, Jonah Hill, Jason Schwartzman y Eric Bana (además de los infinitos cameos a los que nos tiene acostumbrados la nueva Frat Pack norteamericana).
La trama de "Hazme Reír" gira en torno a la figura del cómico George Simmons, estrella de fama universal, cuyas películas se cuentan por éxitos y sus monólogos levantan gran expectación, a quien le detectan una agresiva variante de la leucemia y le instan a probar fórmulas experimentales con un escueto 8% de posibilidad de éxito. Enfrentado de golpe y porrazo a sus posibles últimos días de vida, Simmons descubre estar solo en el mundo por lo que decide mejorar su situación con la ayuda de un aspirante a monologuista, Ira Wright, a quien contrata como ayudante y guionista.

Tan simple, consabida y previsible historieta requiere de nada más y nada menos que 146 minutos para ser tratada por el Rey Midas de la comedia, en lo que es la bro-movie más interminable del mundo y que, como es de esperar, alberga en semejante abuso de metraje su mayor y más imperdonable defecto.

Ciertamente, "Hazme Reír" comienza muy bien. A lo largo de su primera mitad (esto es, una hora y cuarto más que suficiente para una película entera) el espectador se ríe de lo lindo ante las mil y un ocurrencias de Seth Rogen (Ira) por muy centradas que estén en los aparatos reproductores humanos; los diálogos entre éste y sus compañeros de piso -cargados de mala leche, referencias cinematográficas de todo tipo y... aparatos reproductores-; o el personaje de George Simmons de por sí, descacharrante en todo momento.
Se trata de una primera parte realmente inspirada en la que todo funciona a las mil maravillas, desde las distintas tonalidades de humor a su frenético ritmo, la presencia del siempre entrañable Rogen, la banda sonora -a cargo de Schwartzman y el habitual Michael Andrews- o los secundarios/cameos. Pero sobre todo, destaca la actuación de Adam Sandler en el que supone uno de los trabajos más conseguidos de su desigual carrera.
Para la ocasión, el protagonista de "Click" da un paso en adelante y se muestra maduro y contenido, dosifica sus dosis de histeria alternándolas con una muy elegante y emotiva caracterización de estrella mundial, feliz por fuera pero trágicamente apagada por dentro. Su personaje resulta tan creíble como adorable pese a su mala leche corrosiva, y logra una conexión directa e instantánea incluso con el espectador que menos soporte al protagonista de "Little Nicky". Por eso, a nadie debería extrañarle que, dentro de unos meses, se alce con la nominación y/o victoria de algún premio gordo (como ya ocurriera con Jim Carrey y su no menos portentosa actuación en "Man on the Moon").


Ahora bien, acabada esta primera mitad, que incluye hasta mini-final propio, arranca otra hora y cuarto radicalmente diferente que a punto está de echar por tierra todo lo logrado hasta el momento.
De la lista de logros inicial sólo perduran las interpretaciones de los actores, mientras que el tono de la película se va azucarando y suavizando constantemente (presencia de niñas chillonas -hijas de Apatow- inclusive) hasta la náusea. Desaparecen los chistes de penes en favor de la inocencia de las comedias románticas de segunda, se detiene completamente el ritmo situando la acción en un único y eterno pasaje que además peca de ser totalmente intrascendente, aún más previsible que el resto de metraje y con muy poco que ver con el mismo.
Afortunadamente pulula por ahí Eric Bana, quien fuerza un acento australiano realmente cachondo y, junto con escasísimos momentos de lucidez de la película, se convierte en lo único salvable de un despropósito tras otro que solamente retoma el ritmo cuando, por fin, la acción de "Hazme Reír" vuelve a la localización inicial en su escueto epílogo. Ni las buenas sensaciones del personaje (que no actuación) de Sandler asoman la cabeza, transformando a su huraño personaje en un ser realmente odioso.

Ahora bien, el pasar de una película a otra en la misma película (perdón por el trabalenguas) no es nuevo en la filmografía de Apatow. Su máximo exponente, "Lío Embarazoso" pecaba en cierto modo de lo mismo de lo que ahora adolece "Hazme Reír", mientras que "Virgen a los 40" se iba endulzando progresivamente hasta pasar de una comedia gamberra a una opereta romántica para todos los públicos. La diferencia radica en que si en éstas la mutación ocurría a tan sólo veinte minutos del final, aquí se trata de una auténtica película entera tras otra (hora y cuarto de duración para ambas) como si de una sesión grindhouse se tratara, lo cual se convierte en una montaña excesivamente empinada para el espectador.


De no ser por su primera parte, notable muestra de madurez del director empeñado en demostrar que sabe ponerse serio -de ella se extraen toques de comedia alternados con drama, pero también una oda a la comedia más clásica y a los orígenes de muchos de los que ahora gozan de superproducciones revientataquillas- estaríamos hablando de un fracaso estrepitoso, quién sabe si del final definitivo de una factoría que lleva bastante tiempo anclada en aquéllo de 'comenzar a dar muestras de agotamiento'.
Sin embargo, si el espectador se atreve a abandonar la sala tras la conclusión del primer acto (algo que desde aquí aconsejamos fervorosamente) puede incluso salir con la sensación de haber visto la comedia del año. Allá vosotros.
5/10

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Crítica de "El Mundo de los Perdidos", por el Capitán Spaulding

10:52 Publicado por: Capitán Spaulding 5 Respuestas
¿Broma? ¿Tomadura de pelo? ¿Remake (necesarísimo, vamos) del "Viaje al Centro de la Tierra" con Brendan Fraser? Lo cierto es que no tengo ni la más remota idea de cómo puede justificarse la existencia de una película como "El Mundo de los Perdidos", excusa para el lucimiento de Will Ferrell (y van...) que dirige Brad Siberling ("Casper") y escriben Dennis McNicholas y Chris Henchy, ambos guionistas curtidos en el programa "Saturday Night Live".
Basada en una serie de televisión homónima, la película va de un grupo de loosers que descubren la manera de viajar a una dimensión paralela en que la Tierra está habitada por dinosaurios, neandertales, mosquitos gigantes, hombres-lagarto y demás lindezas. El grupo está compuesto por el doctor Rick Marshall (Ferrell), científico en horas bajas pero creador del invento que los transporta, Holly (Anna Friel, de la serie "Criando Malvas"), joven estudiante que parece ser la única en creer en el inventor, y Will (Danny McBride), dueño de una gasolinera con pasaje del terror en plan "La Casa de los 1000 Cadáveres".
Lógicamente, una vez llegados al mundo alternativo, tendrán que superar mil y un desafíos para poder volver a su verdadero hogar etcétera.

He pensado largo y tendido (o no) en el por qué de la valoración que va a llevarse "Land of the Lost" al final de este comentario. Y he llegado a la conclusión de que no hay forma de respaldarlo.
La película que nos ocupa es poco más que un despropósito, un continuo de chapuzas que comienzan desde su totalmente erróneo embalaje de cine familiar y culminan en montaje precipitado, una continua descompensación rítmica y unos efectos especiales que, a su lado, dejan de obra maestra el pseudo-documental televisivo "Caminando entre Dinosaurios".
Por si fuera poco, la película se equivoca al mezclar momentos muy infantiles (el envoltorio que acabamos de citar en la lista de desatinos) con un humor adulto vinculado al sexo, las drogas y demás, ya que el resultado no hace sino descolocar a un espectador que hasta podría llegar a incomodarse si acude a las salas con sus correspondientes retoños.


Todo ello explica los más que decepcionantes resultados en taquilla hasta el momento, y desde luego da pie de sobras a las críticas negativas que, por lo general, se ha llevado la cinta del director de "City of Angels".
Y es que supongo que hay que estar de muy buen humor para que la película caiga en gracia, ser muy fan de Ferrell y (sobre todo) McBride, o haber llegado a enamorarse en algún momento de la dulcísima protagonista de "Pushing Daisies".
Pues bien, será que yo reúno todos los requisitos, que después de todo la vi sin gastar un duro (lo cual hubiera cambiado mucho mi estado de ánimo de no ser así) y que mientras una película incluya en el mismo pack dinosaurios de todo tipo, mundos paralelos, ciudades en ruinas y demás, ya cuenta con el aliño suficiente para entretener(me).
El caso es que, mire usté, no lo pasé mal durante el visionado de su escueto metraje. Más de un chiste me cayó en gracia, el argumento -por muy manido que estuviera- me mantuvo lo suficientemente en vilo como para querer saber hasta dónde iba a ir a parar todo aquéllo, y me quedé hasta el final de los títulos de crédito para escuchar al siempre maravilloso Michael Giacchino, único clavo ardiendo al que atenerse para defender seriamente la película.

Evidentemente que no aconsejo, ni mucho menos, el visionado de "Land of the Lost": es una película desatinada, un desproporcionado pretexto para que Will Ferrell haga de las suyas, y encima cutre a morir. Pero por aquellos oscuros giros del destino que lo mismo le hacen a uno odiar "Casablanca" como amar "El Día de Mañana" (que no es mi caso, ¡ojo!), a mí me hizo su relativa gracia. Así que le pongo un seguramente inmerecido aprobado, y no atenderé a quejas de ningún tipo. Ea.
5/10 (ANA, te veo venir)

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Crítica de "Resacón en Las Vegas", por el Capitán Spaulding

10:46 Publicado por: Capitán Spaulding 7 Respuestas
"The Hangover" ha sido uno de los grandes booms del año en EEUU y ahora, por fin, aterriza en España bajo el título de "Resacón en Las Vegas". Todd Phillips dirige y Ed Helms, Bradley Cooper y Zach Galifianakis conforman el trío de actores protagonistas en esta exitosa comedia en la que, sorpresa, no se encuentra el nombre de Judd Apatow por ninguna parte.

Seguramente, al ver el trailer muchos recuerden el episodio de "Los Simpson" titulado "Viva Ned Flanders", en el que Homer se llevaba a su vecino a Las Vegas para enseñarle cómo vivir la vida y acababan más o menos como los protagonistas de la película que nos ocupa. Efectivamente, son muchos los lugares comunes entre ambos -incluyendo tigres, cameos y bodas-, pues en esta ocasión tres amigos deciden llevar a Doug a Las Vegas para celebrar su despedida de soltero a tan sólo dos días de su boda. La fiesta que se meten entre pecho y espalda es de órdago, tanto que a la mañana siguiente despiertan en su destrozada suite sin recordar absolutamente nada: ¿Qué diantres hace un tigre de bengala en su cuarto de baño? ¿De quién es el bebé del armario? Peor aun: ¿Dónde está Doug?

Agradable sorpresa nos otorga el director de "Starsky y Hutch" con este "Resacón en Las Vegas".
De poco más de hora y meda de duración, la cinta se muestra alejada de convencionalismos y chabacanerías, optando por un humor adulto pero no ofensivo cuyo factor irreverente surge de las disparatadas situaciones en las que se inmiscuyen los protagonistas, en vez de nacer de que éste o aquél diga o haga algo de mal gusto.
Lo que podría haber sido aún peor que un "Road Trip" con maduretes (no olvidemos que esa es una de las primeras cartas de presentación del director) acaba resultando así todo lo contrario, una película que huye de lo grosero para buscar un humor de situación que parecía extinto entre tanto caca-pedo y diálogo forzado.


Ante todo, "Resacón en Las Vegas" es una película que derrocha naturalidad pese a su imposible trama. Ninguno de sus personajes se aleja tanto de la realidad como el Seth Rogen de "Lío Embarazoso" o el dúo protagónico de "Te Quiero, Tío" y sus reacciones ante, no sé, mear delante de un tigre gigante, se antojan harto similares a las que podríamos tener cualquiera de nosotros.
Ciertamente, eso hace que el humor no sea de carcajada y que, salvo en contadas ocasiones, prácticamente todo gag se resuelva con una 'simple' risa por parte del espectador.
Aunque aquí aparecen los dos puntos fuertes de la película. El primero de ellos se personifica en el personaje que contrarresta tales sensaciones, interpretado por un genial Galiafanakis, que supone a su vez la nota discordante con el realismo antes tratado y el personaje más tronchante del trío.
El segundo quizás sea la baza más fuerte de "Resacón en Las Vegas", y bien merece un aparte.

Básicamente, el guión de la cinta brilla por lograr entretener en todo (repito, todo) momento al espectador, aun contando con un nivel decibélico de risotadas por debajo de lo registrado en otras comedias actuales. Si ello es posible se debe a su apuesta por anteponer la curiosidad antes que la risa, mediante un guión que oculta todos sus secretos y los va desvelando paulatinamente.
Así, al espectador se le ofrece un puzzle (no sabe absolutamente nada de la fiesta) y se le van dando las piezas una a una, mediante las cuales acompaña a los protagonistas en la resolución del misterio principal (dónde está el novio) en una sucesión de pistas de ascendente interés e hilaridad.


Por tanto, no sería erróneo colocar "Resacón en Las Vegas" a medio camino entre la comedia y el thriller (o similar), lo cual no hace sino aumentar su valoración al convertirse en una propuesta tan divertida como interesante y original (en cuanto a que se aleja de todo lo visto recientemente), que a más de uno dejará la sonrisa puesta durante la totalidad de su visionado. Pese a su aura de humor para adultos, se trata de una de las comedias menos ofensivas y por tanto más disfrutables del momento, y todo funciona a las mil maravillas en la que es una de las comedias del año por méritos propios.
7,5/10

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Crítica de "Lesbian Vampire Killers", por el Capitán Spaulding

10:40 Publicado por: Capitán Spaulding 5 Respuestas
Seamos francos. Cuando uno lee "Asesinos de Vampiresas Lesbianas" en el título de una película, que además se proyectará en el Midnight X-Treme del próximo festival de Sitges, sólo espera dos cosas: sexo y sangre. Y aquí no hay ni de lo uno ni (casi) de lo otro.
Esto debe tenerse muy claro a la hora de afrontar la propuesta de los desconocidos Phil Claydon (director), Paul Hupfield y Stewart Williams (guionistas), ya que no es que uno sea especialmente calenturiento (que también), sino que tanto su título como su póster y distribución incitan a unas expectativas que invariablemente se traducen en decepción, al constatar que la película es tan atrevida como un "Noche de Fiesta" de TVE.
Así pues, ¿Descartamos su visionado ya y nos ponemos a ver "9 Songs" por decimoquinta vez? No tan rápido, que en la ficha de filmaffinity viene con la banderita del Reino Unido como país de origen, y eso bien merece el beneficio de la duda.

Dos amigos necesitan unas vacaciones, y su escasez de fondos les obliga a tomar como destino un pueblo de nombre impronunciable en el que descubren que pesa una maldición según la cual toda chica mayor de edad se convierte en una chupasangre lesbiana. Con la ayuda de un grupo de estudiantes femeninas que harían las delicias de cualquier supersalido, los protagonistas deberán hacer frente a ejércitos de vampiresas para restablecer la paz en el pueblo y hacerse con la chica. Lo de siempre, vamos.


Entre la parodia y la comedia sin más, lo cierto es que "Lesbian Vampire Killers" esconde más bien pocas novedades en su entramado principal, siendo éste el típico enfrentamiento entre bien y mal donde personas corrientes se ven forzosamente convertidas en héroes por accidente, donde se prima la maña en lugar de la fuerza y donde los valores tales como la amistad y el amor verdadero están a la orden del día.
Desarrollo nulo de personajes, actuaciones dudosas, montajes absurdos y efectos especiales casposos son otras de las lindezas que pululan por la película, haciendo que sea del todo imposible tomársela mínimamente en serio y por tanto valorarla como es debido. Vaya, que da motivos más que suficientes para ponerse a echar pestes sobre ella.

¿Seguís aquí? Bien, porque abandonado el ánimo crítico con el que muchos (demasiados) van al cine, lo cierto es que sin ser ninguna maravilla, estos asesinos de vampiresas bolleras tienen su qué.
Ante todo, porque de manera involuntaria se le concede cierta permisividad a la película dado su espíritu de colegueo general (todos parecen amigotes, tanto equipo como público) y de cine amateur.
De hecho, no son pocas las ocasiones en que parece que se esté viendo la película que ha rodado el vecino del cuarto segunda, protagonizada por su hermano y el primo de tu pareja, lo cual le infunde ciertas dosis de entrañabilidad y empatía que hacen que el público se relaje y acepte de mejor gana tan estrafalaria (y por tanto bienvenida) propuesta.
También se le debe reconocer cierto esmero por la búsqueda de un humor que, pese a su irregularidad general, logra destellos de originalidad y frescura socarrona traducida en imprevisibles diálogos (ojo a la presentación inicial en clave mitológica), momentos de inusitada violencia y peculiaridades físicas de las antagonistas; y es que cuando al principio decíamos que no hay sangre en la película, es porque por el interior de las vampiresas corre cierta sustancia viscosa blanca cuyo parecido dejaremos a la imaginación del lector...


Así pues, "Lesbian Vampire Killers" no tiene absolutamente nada que ofrecer ni proclamar, y con toda seguridad será una de las películas más mojigatas del próximo festival de cine de Sitges, pero no por ello deja de ser un mero entretenimiento de aquellos de rodearse de amigos e ingerir sustancias dudosas durante su visionado.
Si se le consiente cierta permisividad, cumple con su cometido de divertir (sin más) hasta el punto de quedarse con ganas de la prometida secuela, aunque no se puede evitar sentir cierto sentimiento de oportunidad desaprovechada, pues no es ni de lejos la obra de culto que podría haber sido.
5,5/10

P.D. Pensemos en las decepciones que nos hemos ido encontrando con toda película surgida de manera similar a la que nos ocupa, esto es, con un gran movimiento de publicidad internáutica en plan boca a boca a sus espaldas: "Serpientes en el Avión, "Repo! The Genetic Opera"... Películas pasables pero olvidables pese a la condición de mito previa a su estreno.

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Crítica de "Brüno", por el Capitán Spaulding

12:08 Publicado por: Capitán Spaulding 3 Respuestas
Tras la gran sorpresa que supuso el descubrimiento de "Borat", ahora da el salto a la gran pantalla el tercero de los personajes de Sacha Baron Cohen en el programa "Ali G in da Show": el periodista de moda austríaco gay Brüno.

Repitiendo la misma fórmula vista con el enviado especial de Kazajstán, "Brüno" sigue los pasos del personaje homónimo desde su desembarco en los EEUU, donde busca éxito y fama pese a su terrible, terrible condición: ser homosexual.

Una vez más por tanto, Baron Cohen y Larry Charles (el director) ponen al espectador ante la difícil situación de reírse como un descosido con el retrato de una sociedad terrorífica por su ignorancia e intransigencia, sólo que esta vez se juega la carta de la homosexualidad en lugar de la inmigración.
Sin embargo, seguramente a sabiendas del agotamiento de la fórmula, en esta ocasión se le da mayor relevancia a la excusa argumental, la de querer buscar fama a toda costa, lo cual lleva a “Brüno” a tocar, sobre todo en sus primeros compases, otros temas a cuál más escabroso.
Así, asistimos a momentos en los que Sacha Baron Cohen llega incluso a temer por su vida (cuando intenta llevar la paz a Oriente Medio), y otros en los que la imagen mostrada de los norteamericanos es de todo menos halagüeña: ahí está el casting de niños pequeños para un book de fotos, donde las madres llegan a consentir verdaderas atrocidades con tal de que su retoño se cubra de gloria (aunque ello implique cubrirse previamente de avispas o ácidos corrosivos).


Todo ello hace de la cinta una de las mejores comedias del momento, pues rara es la ocasión en que la risa da un respiro al espectador sin que por ello éste deba apagar neuronas, más bien todo lo contrario.
Sin embargo, queda algo en detrimento cuando se la compara con, de nuevo, "Borat", puesto que mientras aquélla mantenía cierta coherencia y autocontrol -a fin de exponer siempre de manera concisa su crítica de fondo-, en esta ocasión todo se presenta de manera sumamente exagerada, empezando por la personalidad de su protagonista.
Por ello, podría criticársele cierta desvirtuación conceptual resultando complicado, en más de una ocasión, encontrarle sentido a muchas de las situaciones que provoca Brüno en sus apariciones. Así, en alguna ocasión parece como si su único fin fuese provocar al personal, simple y llanamente (aunque no por ello menos divertido).


Con todo, aun desde el exceso y la aberración Sacha Baron Cohen y compañía se mantienen firmes en su empeño por retratar a la sociedad estadounidense (principalmente de la América profunda, aunque pasan por el aro representantes de toda clase y estatus), a la que muestran desenmascarada de ese disfraz de libertad y oportunidades del que tanto se vanagloria, y por tanto dejando ver su lado más intransigente y brutalmente ignorante.
Como de costumbre ante revelaciones de esta calaña, al final el espectador no puede sino sentir asco por los amos del mundo, una población que parece mentira que persista en el siglo XXI, el del progreso y la aceptación...

Por todo ello, lo nuevo de Baron Cohen vuelve a ser un film necesario por su inteligencia, ya que desde lo más cómico y descacharrante, desde la cutrez, la aparente estupidez y la (casi)cámara oculta, logra lanzar un mensaje claro y conciso: algo tiene que cambiar si la humanidad quiere realmente dar un paso hacia delante de manera decisiva. Si no, seguiremos asistiendo a espectáculos tan denigrantes como el del tramo final de "Brüno", y no me refiero precisamente al videoclip con Bono y compañía.

Bah, pero qué demonios, dejémonos de mensajes y denuncia: vayan a verla, que es tan sumamente divertida como desorbitada. Eso sí, absténgase todo el que sufra con penes, tetas, y sexo explícito de todos los colores en pantalla. Y patrióticos devotos de los USA.
8/10


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Crítica de "Sex Drive", por el Capitán Spaulding

10:19 Publicado por: Capitán Spaulding 2 Respuestas
Que se venda la película con, al menos en España, el cartelito de 'en la línea de "American Pie", "Virgen a los 40" y "Viaje de Pirados"' ya muestra una idea de lo que nos depara "Sex Drive", película creada por los desconocidos Sean Anders y John Morris que es la adaptación de "All the Way" (de un tal Andy Behrens) y que protagonizan Josh Zuckerman, Amanda Crew, Felicia Clark Duke, James Marsden y Seth Green entre otros: por un lado deja patente que quedan todavía muchos que parecen no haber entendido nada de los derroteros por los que circula la comedia actual, ya que "Virgen a los 40" y "American Pie"/"Viaje de Pirados" tienen tanto que ver como "Los Cazafantasmas" y "Ghost"; por otra parte, lo poco a lo que puede aspirar una película cuyos propios creadores se ponen como modelo de ejemplo el cine de Sean William Scott.

La trama gira en torno a Ian Lafferty, de dieciocho años de edad, que emprende un viaje con sus dos mejores amigos, Lance y Felicia, para perder su virginidad con una chica conocida por Internet. Como es de esperar, el viaje se convierte en un conjunto de aventuras y desventuras que lleva al trío protagonista por pueblos Amish, caravanas de rednecks y cuarteles de policía. Sólo con esto ya saltan a la vista las pocas sorpresas que deparará su entramado, y una de las principales losas de "Sex Drive" es precisamente el tedio que supone aguantar sus casi dos horas (o dos horas y diez si se ve su versión Unrated) sabiendo desde los primeros compases cómo acabará todo, o casi.
Así, por enésima vez toca hablar de un guión absolutamente vergonzoso en cuanto a que, salvo en muy contadas ocasiones, ni en la resolución de las situaciones en las que se enfrasca el grupo se observa síntoma alguno de haber querido buscar un mínimo de innovación, por pequeña y timorata que sea.


El otro gran inconveniente de "Sex Drive" reside en lo más importante de una comedia (vamos, casi nada): su humor. Puede que conforme uno se hace mayor empieza a dejar de reírse de los chistes de jóvenes desesperados por echar una cana al aire, capaces de cualquier cosa por ello; quizás los gags pretendidamente subiditos (ojo que usamos penes de plástico en la película, qué malos somos) pero en realidad más inocuos que un capítulo de "Los Lunnis" no se dirijan a los mayores de 18 años.

Sin embargo, y a tenor de lo divertida que resulta para todas las edades "Supersalidos", uno se inclina a pensar que en realidad, "Sex Drive" no es más que un producto hecho por y para mentes calenturientas/cohibidas, o simplemente, para estúpidos del estilo de 'eeeh, tío, esa ha enseñado una teta y ha dicho culo, jojojo'.
Sólo así se explica que sus protagonistas estén tan descaradamente mal caracterizados que no sean más que una versión muy, pero que muy cutre no sólo del grupo de la antes citada "Supersalidos", sino de cualquier sucedáneo de "American Pie" que se (des)precie (baste con ver al hermano del protagonista y compararlo con Stifler).
O que la mayoría de situaciones (pretendidamente) graciosas sean descarados plagios de otras películas anteriores.

En resumidas cuentas, "Sex Drive" es un descarado intento de amontonar cuatro perras a costa del inocente espectador, que irá al cine esperando ver una comedia en la línea de la Revolución Apatow y se quedará con un "American Pie 17", y encima en una sala rodeado de imberbes salidos de encefalograma plano que de buen seguro reirán todas y cada una de las gilipolleces (no hay mejor palabra para definirlas) que se sucedan en pantalla. Y es que la única manera de aguantar hasta el final el visionado de esta aburrida e infantil 'comedia', no queda duda, es apagando previamente cualquier atisbo de actividad cerebral, o aprovecharla repasando la lista de la compra, los planes del verano, o la alineación del Barça. Aun así puedo asegurar que no se perderá ni un ápice del argumento.
3/10 (me he reído en, a lo sumo, tres ocasiones. Lo juro)

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Crítica de "Nueva York para Principiantes", por el Capitán Spaulding

11:32 Publicado por: Capitán Spaulding 9 Respuestas
Prácticamente un año después de su estreno en el Reino Unido y los Estados Unidos, llega a nuestras carteleras "How to Lose Friends and Alienate People", "Nueva York para Principiantes" según la traducción española.
Protagonizada por Simon Pegg, Kirsten Dunst, Megan Fox y Jeff Bridges, esta comedia británica supone el debut en la gran pantalla de Robert B. Weide (director de varios episodios de "Curb Your Enthusiasm"), y adapta las memorias del periodista inglés Toby Young en su periplo por América de la mano de la revista "Vanity Fair", una de las más prestigiosas del mundo (y que es el equivalente a "Sharps" en la ficción).
Así, la película arranca en tierras británicas, donde vemos a un reportero del corazón (Pegg) en sus intentos por colarse entre la jet set y sacar alguna exclusiva. Su ímpetu no tarda en despertar el interés de Clayton (Bridgess), director de "Sharps" que no duda en ofrecerle un trabajo en Nueva York. Lamentablemente, ese sueño hecho realidad se convierte en una pesadilla, en especial cuando una actriz de éxito (Fox) entra en su vida...

Ciertamente, "Nueva York para Principiantes" no pasará a la historia por ser la revolución de la comedia -de hecho no pasará a la historia, a secas- pero aun así cuentas con los alicientes suficientes como para convertirse en una opción tan perfectamente válida como cualquier otra, a saber: comedia con líos amorosos de por medio, gags para todos los gustos y reparto lo suficientemente atractivo con reclamo estrella incluido. Por ello, un servidor no entiende por qué se ha tardado un año en estrenarla por aquí, y que además se haya elegido un periodo tan plagado de comedias, mermando enormemente las posibilidades comerciales de una película, la verdad, bastante digna.


Porque aun cargado de convencionalismos y con una resolución más bien previsible (¿y qué comedia no es así hoy en día?), el trabajo de Weide se convierte contra todo pronóstico en un agradable y ligero entretenimiento gracias a numerosos engranajes que cumplen a la perfección con sus obligaciones.
De entrada, su reparto perfectamente medido y equilibrado sirve para darle a la cinta un aroma distintivo propio del cine non-USA. Rehuyendo de falsos feos y forzados maquillajes, la elección de actores y caracterización de personajes se antoja sumamente estudiada y otorga un plus de credibilidad al conjunto. Así, la diferencia social (clasista) queda patente entre la desgarbada naturalidad y/o fragilidad de Pegg y Dunst -meros currantes de las bajas esferas muy cercanos al espectador normal y corriente-, la forzada artificiosidad de Gillian Anderson y Danny Huston, y los jugadores de primera división: Megan Fox, diva hollywoodiense de etérea presencia, epatante belleza y soberana estupidez, y Jeff Bridges, jefazo yuppie de (des)cuidado aspecto, antiguo rebelde reconvertido y añorante de tiempos mejores.
Todo ello no es sino la prueba de lo cuidados que están cada uno de ellos, tratados con la suficiente maña como para mostrar pinceladas de fuerte personalidad dentro de su encasillamiento. Algo a lo que ayudan cada una de sus respectivas interpretaciones. El reconvertido Simon Pegg (atrás quedan los tiempos de "Spaced" y "Zombies Party") saca petróleo de su personaje incluso en los gags más desafortunados, mientras que Kirsten Dunst se antoja como el contrapeso perfecto a sus extravagancias; de Jeff Bridges, como diría aquél, no hace falta decir nada más, y Megan Fox se mantiene en su línea de guapa-tonta, interpretando perfectamente su papel pero llevando al espectador a preguntarse si es que realmente la chica no da para más. ¿Saldremos de dudas con "Jennifer's Body"?

Reencauzando el discurso, la esquematización y previsibilidad general parecen hasta tener cierto sentido, ya que "Nueva York para Principiantes" desprende un fuerte aroma a cine clásico, aquél en el que las Actrices (así, en mayúscula) eran veneradas por sus directores, lo sensual estaba a la orden del día, la comedia no ofendía y se bailaba a ritmo de "La Dolce Vita". Algo a lo que se aferra con devoción el director, realizando secuencias totalmente intemporales (o anticuadas sin más) como pueden ser la presentación de Sophie Maes atravesando una piscina, o el baile en el apartamento visto desde la ventana.


Todo ello se acompaña por humor de diversa tonalidad pero por lo general fino y distinguido, lo cual siempre viene bien en estos tiempos que corren de pipicaca, en el que precisamente lo que más desentona son los gags más salidos de madre, afortunadamente muy limitados.

Así las cosas, "Nueva York para Principiantes" es una comedia totalmente intrascendente y olvidable que sin embargo funciona tanto por su buen gusto en general, como por su alma de parodia y retrato de la alta sociedad (y alto periodismo), en un estilo que en más de una ocasión recuerda a la serie (de obligada visión) "Entourage".
No apasionará a nadie, pero su agradable argumento y logradas ocurrencias tampoco molestarán y harán pasar un buen rato, sin demasiado azúcar ni pimienta. Eso sí, se echa en falta algo más de mala leche contra la prensa rosa aunque, obviamente, la presencia casi testimonial de Megan Fox compensa haciendo las delicias de todo joven (y no tan joven) libidinoso que se precie.

Último apunte destinado a los más freakys: atención a los cameos de algunos miembros de la serie "The IT Crowd"...
6/10

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Crítica de "Pagafantas", por el Capitán Spaulding

17:11 Publicado por: Capitán Spaulding 0 Respuestas
Increíble pero cierto, por fin se estrena una comedia-comercial-joven-española (¡uf!) que no insulta al espectador ni ofende su inteligencia.
Con los premios de público y crítica del pasado festival de Málaga bajo el brazo, "Pagafantas" es la carta de presentación del televisivo ("Vaya Semanita", "Territorio Champiñón") director Borja Cobeaga, para la que cuenta con Gorka Otxoa y Sabrina Garciarena, también salidos de la pequeña pantalla, en los papeles protagónicos. El argumento es tan simple como tristemente realista: un tipo más bien feote se enamora perdidamente de una chica que, sin embargo, sólo le ve como su mejor amigo. Y para más información sobre el pagafantismo búsquese por Youtube, que es donde se originó este término.

Vaya por delante que una cosa no quita la otra y que resulta algo exagerado tanto premio y alabanza, siendo como es una comedia más bien simplona y tirando a previsible.
Pero si por algo sobresale "Pagafantas" es justamente por ser perfectamente consciente de sus límites en todo momento, y no pretende abarcar nada ni a nadie más allá de ellos. Lo que se consigue así es un cinta siempre compacta y regular compuesta por un humor sano y elegante, evitando fugas cerebrales o denigrantes gags testiculares, y (¡sorpresa!) sin enseñar un sólo desnudo pese a contar con la actriz televisiva joven y deseada de turno.
En otras palabras, Cobeaga y compañía saben que buena parte de su público irá al cine buscando 'algo más', y no por nada su marketing se ha centrado en los premios obtenidos y en la presencia de Julián López y Ernesto Sevilla -además de Otxoa-, secundarios de lujo que ejemplifican la categoría a la que pertenece "Pagafantas".


Y es que de hecho, su humor se acerca, salvando mucho las distancias, al propuesto por "Vaya Semanita" (y sucedáneos) o "Muchachada Nui" (y predecesores): siempre y ante todo con el buen gusto por delante, se trata de una comicidad simple y directa, basada en diálogos surgidos de la cotidianidad más natural -e interpretados de igual manera- pero con algo a caballo entre lo granguiñolesco, lo castizo y lo penoso de sus personajes.
Con gran acierto (algo sorprendente habida cuenta del desastroso reméic de "SNL") Gorca Otxoa hace de su pagafantas un personaje muy natural e improvisado, recreando de manera sumamente verídica y desdichada el triste día a día de su vida bajo la sombra de su gran e imposible amor.
A su lado, el resto de actores también campa a sus anchas con sus respectivos roles, con mención especial para la madre del protagonista (Kiti Manver, "Los Abrazos Rotos"), el leslienielsenizado tío Jaime (Óscar Ladoire, "Carreteras Secundarias") y Rubén (el muchacho Julián López), y siendo justamente la partenaire femenina la que queda un punto más en evidencia.


En cuanto a la relativa previsibilidad a la que aludíamos al principio del comentario, debe reconocerse que si bien toda la película sigue un patrón de corte muy clásico e inofensivo, en alguna que otra ocasión el guión toma un giro algo inesperado volteando la situación, refrescándola, y haciendo que el interés se mantenga prácticamente intacto a lo largo de sus (y ahí va otro punto positivo) 80 minutos de nada.
Sin embargo, no menos cierto es que tan manido esquema puede suponer una losa para parte del público, y de hecho es justamente su falta de riesgo el principal motivo de queja para todo el que quiera ensañarse con esta ópera prima.

Así las cosas, "Pagafantas" podrá gustar y divertir más o menos, pero no se le puede negar algo que parecía olvidado en todo lo español y comercial, y es que por primera vez puede disfrutarse de una comedia dirigida a un público mayoritario sin pasar por lo soez y lo barriobajero. Es más, incluso podría definirse de (ejem) un humor inteligente, pues queriendo pueden sacarse algunas lecturas secundarias que ahora no tienen cabida.
Vamos, que sin ser ninguna maravilla, "Pagafantas" es tan válida como cualquier otra comedia americana e incluso mejor que muchas de ellas (de las española(da)s taquilleras recientes mejor no hablo) y de hecho, ésta sí puede verse de principio a fin sin abandonar la sala a los 10 minutos o pasar la película a doble velocidad. Se puede ver aunque sea entonando el mea culpa.
6/10 (Y a mí que no me jodan: casi todos los presentes en la sala se han reído)


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Crítica de "Te Quiero, Tío", por el Capitán Spaulding

11:19 Publicado por: Capitán Spaulding 12 Respuestas
John Hamburg no le suena de nada a nadie, pero yendo a rebuscar en su filmografía nos encontramos con que es el guionista de "Zoolander", "Los Padres de Ella", "Los Padres de Él", "Y Entonces Llegó Ella" (que también dirigió). Además, actualmente se encuentra inmerso en la escritura de la tercera entrega de la saga de los Fockers, que llegará en el 2011 y supondrá la enésima colaboración de Hamburg con Ben Stiller (y bienvenida sea).
"Te Quiero, Tío" es su segundo largometraje como director, del que también se encarga de guionizar junto a Larry Levin ("Doctor Dolittle" 1 y 2...). Y aunque por él no aparezca el nombre del omnipresente Judd Apatow (ni el de Kevin Smith), la película se cuela tranquilamente en la liga de nuevas comedias (románticas) para tíos aunque, eso sí, sin llegar a la altura de "Lío Embarazoso" o la reciente "¿Hacemos una Porno?".

El principal problema de "Te Quiero, Tío" es su total y hasta desconcertante intrascendencia. A diferencia del resto de comedias (decentes) que pueblan las carteleras de los últimos años, la que nos ocupa no es más que un exploit puro y duro de la Técnica Apatow, y tras el aparentemente novedoso punto de partida -una futura esposa fuerza a su novio a que conozca a amigos varones y se comporte como a un hombre de su edad le correspondería- se esconde un argumento terriblemente plano y manido, siendo tan previsible como, en consecuencia, falto de interés.
Eso hace que los 105 minutos que dura la película provoquen más de un altibajo rítmico, pues nada justifica tal alargamiento en una trama que habría cabido perfectamente en la hora y media de rigor que según aquél deberían durar todas las comedias.



Ahora bien, una cosa no quita la otra y "Te Quiero, Tío" sigue siendo pese a todo una comedia de lo más divertida, gracias principalmente a la gran faceta cómica de Paul Rudd. Con toda la película centrada en su personaje (rara vez desaparece de la pantalla), el novio de Phoebe se hace tan adorable como gracioso, dosificando tics y estudiando al milímetro su papel.
Con este panorama, el tándem Siegel-Rudd funciona a las mil maravillas desde su primer encuentro (tan bien como el de Rudd y la adorable Rashida Jones, pareja perfecta), con grandes momentos de lo más variopinto que se mueven de la brocha gruesa a la austeridad y naturalidad propia de una relación de amigotes.

Y es que de hecho, una de las grandes virtudes de "Te Quiero, Tío" reside en su combinación casi perfecta entre humor grueso y sofisticado, lo granguiñolesco (la guerra de cervezas) y lo verosímil (la relación de los novios). Vamos, precisamente lo que distingue a las películas made in Apatow del resto, y cuya lección tan bien ha aprendido recientemente Kevin Smith.


Fijando como único objetivo el humor por el humor, Hamburg y compañía dan en la diana y convierten a su película en un refresco absolutamente disfrutable para una tarde calurosa, aun a sabiendas de que, tal y como se enciendan las luces de la sala, se corre el riesgo de olvidar por completo cualquier atisbo de argumento. Aunque quién sabe, puede que sirva como manual de instrucciones para alguna que otra novia preocupada por lo que hará su chico cuando queda con sus amigos. Sea como sea, los que sí quedarán en la memoria son el concierto privado de los dos protagonistas, el perro de Siegel, la partida de golf, los personajes secundarios (geniales del primero al último, con Jon novio de Mónica Favreau y Jamie Pressly a la cabeza), la pelea con Hulk o el vocabulario infinito de ridículas expresiones del que Rudd hace gala... que por supuesto, sólo puede resultar gracioso si se ve en versión original ¡pánico me da su doblaje!
6,5/10

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Dead Snow

14:39 Publicado por: Capitán Spaulding 4 Respuestas
- Oye, te traemos un guión que es la monda: un grupo de jóvenes hormonalmente sobrexcitados va a una cabaña en medio de las montañas donde son atacados por hordas de zombies.
- Pero si eso está más visto que el tebeo...
- Sí, pero, ¿he mencionado ya que los zombies son nazis de la Segunda Guerra Mundial?
- ...¡Tira!

Semejante conversación pudo haber sido (o no) la que diera luz verde a "Dead Snow" ("Død Snø"), descabellada producción noruega, a cargo de un jovencísimo y desconocido Tommy Wirkola, que remite a la época dorada del cine de terror-serie Z tanto por el homenaje continuo como por su espíritu gamberro, despreocupado y deliciosamente visceral.

Y eso que, ciertamente, más bien poco de ello se intuye a lo largo de los primeros veinte minutos de metraje. Tras un prólogo vagamente prometedor, "Dead Snow" mete al espectador directamente en los dos coches que llevan a los protagonistas hacia su destino, la cabaña en la que pretenden pasar un par de días alejados de todo atisbo de civilización.
El obvio pero apetitoso guiño a "Evil Dead" deja sin embargo paso a un devenir muy inferior que incita a la detención del DVD y a la rápida eliminación del mismo de la memoria personal: grupo variopinto (aunque monocromático y mucho más feo que de costumbre), móviles sin cobertura, y una sarta de clichés que no hacen sino remarcar el incipiente idiotismo de los personajes (y del guión, imitaciones a "Scream" incluidas) auguran lo peor y justifican su más que cantado estreno en DVD.
Su previsibilidad es tan apabullante que el espectador mínimamente curtido en el género de terror (en general) es capaz incluso de prever con total seguridad cuál será la primera víctima, habida cuenta del clásico y recurrente follar es malo.

Es a partir de aquí cuando las tornas se vuelven. Tras una primera muerte realmente decepcionante, los nazis se ponen las pilas y comienzan su acoso a la cabaña mediante la también clásica técnica del asedio y la rotura de ventanas y maderas de todo tipo. Es de noche y hay muertos vivientes: otra vez, las referencias son claras.
El definitivo (y esperado) cambio sucede precisamente en el colofón de esta primera batalla entre vivos y muertos, y sin ánimo de echar a perder la sorpresa, simplemente diremos que su resolución es de lo más... cerebral.

Este es, por tanto, el pistoletazo de salida a un mundo radicalmente diferente, poco menos de sesenta minutos de auténtico goce para todo amante de la caspa, la sangre, el buen humor, y por supuesto los zombies-nazis.
Y es que lo que tienen las películas carne de DVD es precisamente una falta de tapujos encomiable que, tal vez por el sentimiento de no tener nada que perder, las convierte en auténticos prodigios de la violencia (entendida como conducto de diversión), o lo que es lo mismo, acaban siendo éstas las que realmente dan lo que prometen y/o se espera de un género perdido en el actual mar de corrección política y PG-13.

Poco importa que los zombies (que por cierto, corren y se dan órdenes entre sí) tengan que ver con el ejército nazi lo mismo que Alan Moore con con el cine, o que en realidad el guión siga en la misma tónica inicial de imbecilidad.
Lo cierto es que conforme progresa la batalla por la supervivencia del grupo de protagonistas, aumentan las dosis de acción, humor y gore (y homenaje), hasta convertir a "Dead Snow" en todo un exquisito festín de mutilaciones, desmembramientos, golpazos, cortes de todo tipo y extracción de tripas.

Al final, casi sin darse cuenta, el espectador no puede sino reconocer que ha disfrutado como un niño pequeño de un ejercicio de entretenimiento tan inofensivo como sano y viciante, durante el que no se descartan aplausos conforme va enrojeciéndose la brillante nieve que baña las montañas de la gélida Noruega.
Recomendable para los faltos de pretensiones y/o de mentalidad abierta, absolutamente obligatoria para todo fan(ático) del gore de Raimi, Jackson, Fulci y compañía.
7,5/10

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La Pequeña Tienda de los Horrores

12:33 Publicado por: Capitán Spaulding 0 Respuestas
Cinco años después de su debut cinematográfico (fechado según Imdb en 1955), aunque ya con más de 25 películas en su haber, Roger Corman creó "La Pequeña Tienda de los Horrores", uno de esos casos en que una obra se adelanta a su tiempo. Descarada y subversiva, en el momento de su estreno, en 1960, apenas tuvo éxito, y sólo el paso del tiempo la convirtió en una de las más recordadas y apreciadas obras de Corman, de culto instantáneo y fruto de dos revisiones posteriores, la primera en formato teatral, la segunda a cargo de Frank Oz y con un Rick Moranis comenzando se particular despegue al estrellato.

Haciendo gala de su sobradamente conocida economía, el director más mítico de la serie B logró rodar la película en apenas dos días (y alguno más tras una posterior revisión), aprovechándose de un plató de otra producción mayor apunto de concluir, grabando en plena calle sin importancia de los transeúntes, y rodeándose de colegas, amigos y familiares para rellenar los huecos. Así, el guionista Charles B. Griffith, uno de los más prolíficos colaboradores de Corman, contribuyó interpretando además a un par de secundarios, poniendo su voz a la planta parlante protagonista, y colocando a sus familiares entre los extras. Por su parte, Jonathan Haze y Mel Welles, habituales en la filmografía del director, forman la vertiente masculina del reparto principal, que incluye además la primera de las varias cooperaciones entre Corman y un jovencísimo Jack Nicholson.

Curiosidades a parte, la película que tenemos entre manos es una auténtica maravilla surgida, una vez más, de las sinergias que suma el conjunto de sus distintos apartados (técnicos y/o artísticos), bastante exiguos si considerados por separado.
Nos encontramos ante una película de limitadas interpretaciones y aún más dudosa calidad técnica (modus oprandi del director, por otra parte) de la que sólo puede destacarse un guión quizás irregular pero no por ello menos desenfadado y simpático.
Tras una idea principal de lo más original (un mozo de floristería se ve cuidando de una planta única devoradora de carne... humana) se esconde una estructura y devenir algo más trillados, que sin embargo saben suplir la mayoría de sus carencias mediante el uso de un humor cínico y negrísimo del que hacen gala en todo momento sus intérpretes. Bien sea por la inocencia de Haze y su partenaire femenina (una Jackie Joseph que, como el nombre de su propia alter ego indica, quiere guardar más de un parecido con Audrey Hepburn), en busca de una historia de amor de ensueño, por la torpeza del primero, por el oportunismo y maquiavelismo de éste y su superior, el señor Mushnik de la floristería Mushnik's, o por los backgrounds de todos sus secundarios (ojo a la señora en constante luto), prácticamente todo diálogo y secuencia fuerza al espectador a la (son)risa, pese a que lo tratado sea la muerte de una víctima inocente o la tragedia personal de uno u otro.


Añadiendo a ello un sentido del entretenimiento loable, Corman logra hacernos olvidar su tosca puesta en escena, su endeble decorado o la ya mencionada limitación de su reparto, que guarda su mejor baza en el sospechoso parecido entre su protagonista y Jerry Lewis, así como unos efectos especiales la mar de originales pero dignos de una cinta casera entre amigos.

El resultado final son apenas 75 minutos de auténtico goce y disfrute, una historia encantadora e inolvidable, protagonizada por seres humanos y vegetales aún más entrañables (a la mujer en constante luto cabe añadir el hombre devora-geranios, las dos colegialas ultracompenetradas, o la madre alcohólica entre los muchos secundarios). Una vez más, el director de "El Hombre con Rayos X en los Ojos" obra su particular magia para justificar su leyenda. Y es que "La Pequeña Tienda de los Horrores" es tan pobre en su forma como rica en su (y en nuestro) fondo. No se la pierdan.

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Superpoli de Centro Comercial

6:47 Publicado por: Capitán Spaulding 3 Respuestas
Bajo el título de "Superpoli de Centro Comercial" se esconde "Paul Blart: Mall Cop", uno de los mayores éxitos de taquilla de la presente temporada que protagoniza el semiconocido (por decir algo) Kevin James ("Hitch: Especialista en Ligues"), dirige el temible Steve Carr ("Doctor Dolittle 2"), y produce el no menos inefable Adam Sandler. ¿El resultado? Una comedia muy en la línea de este último, 100% olvidable, aunque no necesariamente despreciable.

Paul Blart es un padre soltero del extrarradio que trata de ganarse la vida como guardia de seguridad en un gran centro comercial de Nueva Jersey. A pesar de que nadie toma su trabajo en serio, Paul considera que está al frente de la seguridad del recinto. Cuando un atraco cierra las puertas del centro comercial, el oficial de seguridad más extraordinario de Jersey tendrá que convertirse en un policía de verdad para poder salvar la situación.

Sin querer arriesgar lo más mínimo, la cinta que nos ocupa es la enésima versión del cuento de tipo feo y torpe pero encantador y soñador que un buen día se ve obligado a enfrentarse a una situación extraordinaria aprovechando sus capacidades escondidas, tratando de vencer a la adversidad y salvar a la doncella en apuros, amor de siempre nunca confesado.
Estructuralmente hablando, por tanto, "Paul Blart" no esconde nada mínimamente innovador, convirtiéndose en una sucesión de clichés predecible e incluso molesta en algunas ocasiones debido a su obviedad.

Tan previsible como ellos resulta la caracterización de todos y cada uno de los personajes que deambulan por la pantalla, más planos que una mesa de ping-pong, con algún que otro especialmente hostiable, como la hija del protagonista, por poner un ejemplo.
Aunque en este apartado, mención especial merecen los atracadores del banco, enésimos yamakasi que con tanto saltito alocado, bicicletas y patines acaban hartando tanto como ya lo hicieron la primera vez que aparecieran de manera oficial en el cine, allá por el año 2001 de la mano de Luc Besson. Desde que el galo hiciera posible esa propaganda de hora y media sobre los saltarines delincuentes, estos han ido apareciendo en forma de agrupaciones enemigas en numerosas películas de acción, agotando al respetable y sirviendo para evidenciar una y otra vez la alarmante falta de recursos de la industria.

Así las cosas, "Superpoli de Centro Comercial" transcurre con más pena que gloria, y todo parecería llevar a una huida general de las salas de no ser por el propio Kevin James, tan inútil tras la pantalla (co-escribe el guión) como acertado en ella.
Porque él solito es capaz de generar momentos la mar de graciosos (aunque sin echar cohetes) gracias a sus inusitadas dotes para la comedia, ya presentes en sus anteriores apariciones.
La facilidad con que Blart se hace entrañable a la vez que desternillante en su desgracia es posible gracias a un actor que quizás sea el que, entre otras cosas, mejores mamporros recibe en pantalla. Siempre sin perder la dignidad de su noble puesto de trabajo, el segurata del supermercado cumple con su deber como buenamente puede, aunque ello suponga acabar a puñetazo limpio con una señora por una disputa en Victoria's Secret, o un intento fallido de multar a un inválido anciano.
Así, cuando las cosas se ponen feas no duda en respetar el juramento (consigo mismo) de proteger el lugar, y si debe enfrentarse a una banda de esquizofrénicos atletas desde sus limitadas cualidades físicas, pues eso que le toca.

A estas alturas es justo abrir un paréntesis para reconocer, además, que algunas de las técnicas con las que el protagonista se va deshaciendo de sus enemigos (homenaje a John Rambo incluido) resultan bastante logradas por su (relativa) originalidad y consiguiente gracia.

Así las cosas, "Superpoli de Centro Comercial" no pasará a la historia de las comedias al tratarse de un mero exprimido más de la fórmula (ya de por sí de lo más agotada). Pese a ello, por su simpleza y honestidad, no resulta en exceso desagradable, llegando a despertar alguna que otra risa (de número y amplitud variable en función de la predisposición de cada uno ante esta clase de comedias) en gran parte debido a los golpazos que recibe su protagonista, que remiten vagamente a épocas doradas de la comedia del coscorrón.
Ahora bien, ni por toda la leña del mundo se merece tanto éxito y, de hecho, su visionado en pantalla grande resulta difícilmente justificable.
4,5/10

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