Benjamin Barker era un barbero felizmente casado con la bellísima Lucy, que desataba los celos del Juez Turpin. De hecho, fue este último el que detuvo injustamente a Barker y lo encarceló durante más de quince años haciéndose así con la deseada mujer. Ahora, el barbero ha regresado bajo el seudónimo de Sweeney Todd, ha recuperado su viejo lugar de trabajo, y sus cuchillas de afeitar claman venganza...Tras unos años de crisis creativa, que se tradujeron en estrenos de películas muy por debajo de lo esperado en el director (a excepción de la fabulosa "La Novia Cadáver"), Tim Burton regresa con la intención de demostrar que no está acabado ni mucho menos, y lo hace por la vía más difícil, fusionando dos géneros radicalmente opuestos como son el gore y el musical bajo un mismo prisma, el de su peculiar mundo lúgubre y malsano.
Y vaya si consigue su objetivo. "Sweeney Todd" es una película de una calidad altísima, a la que solo se le pueden achacar quizás un par de fallos que evitan que sea totalmente redonda.
Como no podía ser de otra manera, Burton hace suya la historia original, encajándola en sus ya clásicos parajes oscuros, cielos grises, caras pálidas y atmósferas enrarecidas. No solo se olvida de inventos coloristas , si no que incluso parece mofarse de ellos en ciertos momentos.
Al bellísimo (porque pese a todo, no hay mejor manera para describirlo) diseño de producción se le suman las perfectas labores tanto de Johnny Depp como Helena Bonham Carter, que componen unos números impresionantes, de gran fuerza y emoción. Sorprende que ninguno de los dos haya cantado precedentemente a nivel profesional. Y lo mismo vale para Alan Rickman, Ed Sanders, y Sacha Baron Cohen (este último un robaplanos delirante), así como la mayoría de secundarios que desfilan por la pantalla.

Pero curiosamente, el principal problema reside precisamente en los números musicales, no tanto por su calidad si no por la excesiva repetición de los mismos. Siendo una película casi totalmente cantada y de dos horas de duración, el ritmo decae inevitablemente en alguna que otra ocasión cuando volvemos a escuchar temas que ya habían sido interpretados con anterioridad. El más claro ejemplo es el caso de "Johanna", sin duda una de las canciones con menos personalidad de la película, que además acompaña los momentos menos interesantes de la misma. Afortunadamente, dicha sensación de pausa se da a lo sumo en un par de ocasiones, y se oculta enseguida bajo otras coreografías espectaculares (la secuencia de degollamientos) sin apenas enturbiar el resultado global del film.
Resultado que gana muchos enteros al entrar en su tramo final, una espiral de (mucha, muchísima) sangre y música que va aumentando vertiginosamente hasta los apoteósicos e impactantes últimos minutos, de aquellos absolutamente imposibles de olvidar.
Vaya, que con esta película se puede por fin afirmar que Tim Burton ha vuelto y con mayor fuerza que nunca, atreviéndose con dos de los géneros más difíciles del cine y componiendo una película atrevida, rompedora y seductora. Un par de bajones rítmicos la hacen vacilar y evitar que sea una obra de arte completa, pero no son suficientes para manchar tan exquisito festival de sangre y música.
8/10































2 comentarios:
Pues no pienso perdermelo. Gracias por la recomendación. Saludos.
gracias por la visita!
hay mucha gente que odia esta película... espero que te guste, y por supuesto, que contrastemos opiniones apenas la veas!
un saludo!
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